“Dichosos los pobres en el espíritu”. Las bienaventuranzas resumen cómo debe ser el estilo de vida del cristiano. En ellas deben apoyarse los creyentes para orientarse en la conversión progresiva que deben tener estos, con un cambio de vida que exige un acontecimiento que realmente haga recapacitar y desandar lo andado. Para esto se necesita ser pobre en el espíritu, esto es, tener de una espiritualización que haga entender que el reino se hace presente ya y radicalmente.
FUENTE: La Vida/listindiario.com
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