Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 5,27-32
EN aquel tiempo, vio Jesús a un publicano llamado Leví, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:
«Sígueme».
Él, dejándolo todo, se levantó y lo siguió. Leví ofreció en su honor un gran banquete en su casa, y estaban a la mesa con ellos un gran número de publicanos y otros. Y murmuraban los fariseos y sus escribas diciendo a los discípulos de Jesús:
«¿Cómo es que coméis y bebéis con publicanos y pecadores?»
Jesús les respondió:
«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores a que se conviertan».
Palabra del Señor
ORACIÓN
Estoy enfermo(a), Señor. Tú y yo lo sabemos. No importa si recién te conozco o si llevo años tras tus huellas, sabes que aún hay mucho por curar. Tú conoces los lados flacos de mi ser y los puntos donde sigue haciendo estragos el pecado en mí. Tú sabes que necesito de ti para recobrar la salud de mi alma, ayúdame a recibir una dosis plena de tu amor y comenzaré a sanar.
Cura mi mente, Señor, mi voluntad frágil, mis planes que no son los tuyos, mi libertad presa entre vicios y apegos, mi memoria que tantas veces te olvida y mi entendimiento pobre, que se hace necio y no comprende tus deseos.
Cura mi corazón, Señor, mi falta de amor por el otro, el egoísmo dentro de mí y que me hace creer que soy el centro de todo. Cura mi tristeza, mis quejas recurrentes, mi insatisfacción eterna y mi falta de gratitud. Cúrame de la ira, de aquello que me impulsa a agredir a los que más amo, que me hace maldecir en lugar de expresar palabras que lleven paz y armonía. Cura mis temores, mi falta de confianza en ti y en todo lo que tú has puesto en mi. Cura mi miedo al futuro y a las dificultades de la vida. Cura, Señor, este corazón de la envidia, del odio, de todo lo que no ha sabido perdonar, y devuélvele la alegría.
Cura mi espíritu, Señor, perdona mis pecados y déjame limpio(a) por tu gracia.
Cúrame de toda influencia que el enemigo pueda tener sobre mí, echa afuera lo que no viene de ti y restáurame la paz. Cúrame del fariseísmo, del fanatismo, del sectarismo y de todos los males que trae una religión mal vivida. Cura mi oración cuando es escasa y cuando está centrada en mí y no en ti. Que, por tu gracia, Señor, prospere en mí las virtudes y los carismas.
Cúrame de la avaricia y ayúdame a compartir lo que tengo con los que más necesitan. Cúrame de la pereza y hazme diligente y laborioso(a). Cúrame de la indiferencia, Jesús, y ayúdame a colaborar sin excusas cuando se necesita de mi tiempo, de mis conocimientos o de mi afecto.
Por último, cura mi cuerpo, Señor, de toda enfermedad o lesión, si esto también ha de ayudar a la salud de mi alma. Libra cada uno de mis órganos de nuevas enfermedades, protégeme de accidentes y de todo atentado a mi integridad física o la de los míos.
Que, por tus llagas, Jesús, sean sanadas mis llagas dondequiera que se encuentren. Amén.
CONTEMPLACIÓN
Luego de leer, meditar y orar permanezco en silencio por un rato《saboreando》a Jesús, viéndolo en la fe. Con él y en él , veo y saboreo la vida.
PROPÓSITO DEL DÍA
Presentar a Dios nuestros planes y entregarlos a su voluntad.
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