lunes, 27 de abril de 2015

Nadie merece una úlcera

Los sitios comprometidos a desarrollar úlceras por presión en más del 80% de los pacientes encamados son: sacro, trocánteres, nalgas, maléolos externos y talones
La edad avanzada es un factor que hace a una persona proclive a generar úlceras.
Santo Domingo
Las úlceras por presión (UPP) constituyen un tipo especial de lesiones causadas por la presión prolongada sobre prominencias óseas o cartilaginosas, la cual produce un trastorno de irrigación sanguínea y nutrición tisular que conduce a la destrucción del tejido sometido a dicha presión.
A pesar de que se utiliza el término úlceras por decúbito para nombrarlas, las lesiones no solo se producen en posición supina sino también en los pacientes confinados a la silla de ruedas. Por este motivo es preferible denominarlas úlceras por presión.
Estas lesiones se manifiestan como una zona eritematosa que no blanquea, con pérdida epitelial, solución de continuidad o formación de escaras sobre prominencias óseas.
Según su extensión se clasifican en:
Estadio 1: eritema de la piel no blanqueable, intacta.

Estadio 2: pérdida cutánea limitada a la epidermis o dermis.
Estadio 3: necrosis cutánea con compromiso del tejido subcutáneo; que puede comprometer la aponeurosis sin atravesarla.
Estadio 4: compromiso muscular u óseo.
La fuerza de compresión es el factor causal número uno en la génesis de estas ulceras.
Ya sea por fuerza de compresión de alta intensidad por un corto período, o de baja intensidad por largos períodos, ambos pueden producir ulceraciones cutáneas.
La presión capilar máxima se cifra en torno a los 20 mm Hg y la presión tisular media se cifra clásicamente entre los 16 a 33 mm Hg.
Son más sensibles los tejidos subcutáneos y el músculo, bastando presiones de 60-70 mm Hg por 1-2 horas para desencadenar un proceso isquémico, que si no se revierte a tiempo, origina la muerte celular y su necrosis. 
Se debe tomar en cuenta que la presión ejercida sobre el sacro y trocánteres en las camas hospitalarias puede alcanzar hasta los 100-150 mm Hg. Valores tales determinan presiones transcutáneas de 0.
El efecto es mayor en los pacientes sentados.
Los efectos negativos de la presión por compresión son exacerbados en presencia de:
Fricción: determina un daño epitelial (por ejemplo: tironeo de sábanas).
Humedad: condicionado por la orina y deposiciones. Facilita la maceración de la piel.
Fuerzas cortantes: son la fuerza generada por los tejidos sacro coxígeos profundos. Pueden causar la oclusión de los vasos glúteos y daño mecánico de los tejidos subcutáneos.
El segundo componente esencial en la génesis de las úlceras es la isquemia, especialmente en las prominencias óseas. La presión ejercida en dichas áreas ocluye los vasos sanguíneos.
Cuando este efecto se produce por corto tiempo se manifiesta mediante eritema blanqueable, pero en períodos prolongados, el eritema se hace no blanqueable, llevando posteriormente aldaño subcutáneo y muscular.
La prevalencia de las úlceras por presión en estadio 2 es de 3-11% en los hospitales e instituciones geriátricas. Más de la mitad de los casos corresponden a pacientes mayores de 70 años.
La incidencia varía 1-3%, pudiendo llegar hasta un 12% si permanecen internados al menos 6 meses, pacientes confinados por diversas causas a la cama o silla de ruedas, en especial los pacientes que sufren de inmovilidad secundaria a un accidente vascular encefálico.
Otros factores que debemos tomar en cuenta son la mala nutrición, incontinencia fecal y urinaria, fracturas, etc., mientras que a nivel de la comunidad destacan el tabaquismo, piel seca y descamativa, inactividad y la edad avanzada.
La edad avanzada es un factor proclive a generar úlceras porque el envejecimiento trae consigo una serie de cambios orgánicos que las favorecen, como la mayor lentitud de la regeneración epidérmica, la disminución de la densidad de los vasos sanguíneos dérmicos, la menor percepción del dolor, el adelgazamiento de la dermis, los trastornos de formación y regeneracióndel colágeno y tejido elástico, y la menor reserva de ácido ascórbico, que determina una mayor fragilidad capilar.
Dra. Nalini Campillo
Diabetóloga nutricionista, coordinadora clínica de úlceras, heridas y pie diabético del Hospital General Plaza de la Salud.

((Prevenir
Medidas más importantes
A los pacientes con factores de riesgo debemos ofrecerles las siguientes indicaciones:

.Cambiar de posición cada dos horas como mínimo de decúbito supino a decúbito lateral de 30?.
.Cuidar el buen estado nutricional y la higiene de la piel.
.Usar dispositivos anti-compresión. El colchón anti escaras disminuye en un 50% la aparición de úlceras.
.Usar de almohadones en rodillas y tobillos.
.Manejar de la espasticidad muscular con kinesioterapia motora.
.Aportar la nutrición calórico-proteica adecuada, incluyendo vitamina C y Zinc.
La prevención siempre será la mejor terapia; los pacientes que no reciben la amabilidad de ser cambiados de postura cada dos horas están condenados a una UPP. 
Puede que no haya personal suficiente en las unidades de cuidados intensivos, puede que el personal no haya sido entrenado para esto; en cualquier caso, está en manos de quienes cuidamos a estos pacientes evitar que sufran ulceras por presión. Nadie merece una úlcera.
                                                     FUENTE: La Vida/Listin Diario
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