Luego de leer un escrito que hacía mención a la ambición, la terquedad y, sobre todo, a la maldad del hombre, confirmé cuán responsables son estos términos de los males familiares, sociales y naturales que ocurren. Y lo peor, que todavía falta más, porque el hombre, desgraciadamente, cambia para mal. Eso me hace copiar algunos fragmentos de salmos y otros versos de la Biblia.
Primero : Fil 4-13. “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”.
Efesios 5:18. “Se han dejado llevar por el libertinaje y se entregan con avidez a toda clase de inmoralidad”. “El hombre viejo, cuyos deseos engañosos lo llevan a su propia destrucción”.
Salmo 27, 1. “El Señor es mi luz y mi salud, ¿a quién puedo temer? Una cosa al Señor solo le pido, habitar la casa del Señor mientras dure mi vida, que yo pueda gozar de su dulzura y contemplar su templo. Él me dará asilo en su cabaña y me levanta sobre la roca. Líbrame Señor del afán de mis contrarios”.
Salmo 35-25. “Que no me traguen Señor, que no se burlen de mí con vergüenza y deshonor. Grande es el Señor. Eres justo y yo te alabaré todos los días”.
Salmo 36, 12. “Que no me aplaste el pie del orgulloso, que el poder de los impíos no me persiga”.
Salmo 37. “Pon tu porvenir en manos del Señor, confía y déjalo actuar. El sinvergüenza prepara trampas contra el hombre honrado, pero el Señor se burla de él. Los malvados desenvainan espadas y templan el arco contra el hombre recto, pero el Señor cuida los días de los buenos y guarda su herencia. Hace tiempo que dejé de ser joven, pero nunca vi a un hombre bueno abandonado, porque a los justos los salva el Señor”.
FUENTE: La Vida/listindiario.com
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